Nuestra historia

Soy Inmaculada M. Rosales, licenciada en Filología Clásica y estudiante de doctorado. Dada mi formación, los clásicos grecolatinos son mi debilidad, pero ya desde la universidad mi interés se alejó un poco de la filología tradicional y se centró más en la historia de la lectura. Me fascinan los hábitos de lectura, la producción y distribución de libros, su difusión y recepción en todas las épocas.

Con la librería online http://www.itacalibros.com y este blog pretendo aportar mi granito de arena al fomento de la lectura, sobre todo de clásicos de la literatura porque estoy convencida de que su lectura nos hace mejores personas, con más valores, más solidarios, más imaginativos, más críticos y más libres.

Y ¿por qué Ítaca? Pues Ítaca ha tenido siempre para mí un significado especial. Mi amor por los clásicos nació en Ítaca, pues así se llamaba el aula de mi instituto donde Arancha nos enseñaba las maravillas de la lengua y la literatura griegas. Tener un profesor que es capaz de trasmitir su entusiasmo por los textos clásicos y que además te los ofrece para que los leas, no sólo te habla de ellos, es un tesoro que yo tuve la suerte de encontrar.

Ya en la universidad me crucé con Cavafis y su poema Ítaca se convirtió en uno de mis clásicos imprescindibles. Vuelvo a él constantemente y cada vez que lo leo me emociona  igual.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

C. P. Cavafis

 

Yo
Ilustración de Indiga Leva

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